El regalo de la Hospitalidad

La segunda semana de febrero de 2001, vivía en Córdoba, mi hija Candela todavía no tenía un año y recibí una llamada: «Te llamo de la Parroquia de Algeciras, por aquí las cosas se están poniendo feas para lo menores magrebíes. La policía local, aunque es ilegal, está haciendo batidas, los suben al barco y los dejan en Marruecos sin verificar ni la edad ni la procedencia. Tengo un chico escondido y que quiere estudiar, que quiere salir adelante. ¿podéis buscar desde Derechos Humanos una familia de acogida?«.

Hacía menos de quince días que habíamos bajado a recoger a Mansour, había llegado en patera, realmente lo había pasado mal y fueron compañeros de Comunidades Cristianas quienes lo habían recogido, esta vez Miguel y Rafa lo acogieron.

En 24h llamé: «dime cómo hacemos, se viene para casa«. Cuando recogí a Mohamed, no sabía bien donde me metía, me encontré con un niño silencioso, observador, de cara redonda y carácter marcado. Llegó a casa, hablaba algo de castellano, odiaba los purés, y pasó mirando un acuario toda la mañana. Tenía a su familia en Tánger, aunque ésta no quería que emigrase, cruzó el Estrecho escondido en los asientos de una furgoneta.

A los pocos días, llegamos al acuerdo de las líneas rojas. Estaría en casa mientras lo quisiera él libremente, si algún día no lo sentía podría irse, mientras se quedara habría unos acuerdos básicos de convivencia (las líneas rojas) que si se incumplían, se iría. O bien lo llevaría con su familia, o bien a Junta la Andalucía que no puso fácil que un menor fuera directamente acogido sin pasar por un centro tutelar para ser «evaluado». Esta discrepancia con la administración fue de los primeros retos de la experiencia.

collage moa

Escribo porque esta locura cumple 15 años. De aprendizajes, de retos, de algo de sufrimiento y muchas muchas alegrías. Escribo porque, en mi caso, ha sido de lo mejor que nos pudo pasar como familia. Escribo porque, sin obviar que hay momentos difíciles y complicados, ha sido todo un regalo como persona. Escribo para animar a otras personas a abrir sus casas. Escribo porque no comparto los mitos  que con frecuencia leo sobre la acogida:

La familia de acogida no tiene porqué competir con la familia biológica. Yo he ganado otra familia en Tánger que sumé a la mía. Es falso que compita el amor entre los hijos naturales y los de acogida. El amor suma, no compites con el amor entre tu padre y tu madre, son distintos. Simplemente quieres más, de forma distinta, amplías uno más a la familia.

15 años después, Moa tumba los mitos sobre la juventud española, que se supone se acomoda y vive de los padres hasta los 35. Se formó y estudió lo que quiso  hasta que quiso, se independizó y es todo un ejemplo de «buscarse la vida» por derecho, trabajar mucho para salir adelante e independizarse pronto. Ahora hace magia entre fogones, habiendo descubierto, después de unos cuantos intentos, cual es su verdadera pasión. Tuvo que equivocarse y rectificar, tuve que soltarlo y volverlo a acoger, pero hoy, es una de las personas que más admiro en su trayectoria  y lo quiero más de lo que sabría expresar. Se apellida Mohamadi pero tiene ya mucho de los Romá Romero corriendo por sus venas.

collage moa 2

La Hospitalidad no es un delito, como han intentado penalizar desde el último gobierno y para ello pusimos en marcha la campaña:  la hospitalidad no es un delito. Acoger es un valor inherente a la cultura mediterránea, es un regalo. Somos tierra de encuentro y ahora se prostituye el concepto con la excusa del terrorismo, para que cerremos la puerta a los que llaman: bien refugiados sirios, bien a nuestros propios refugiados en la valla de Ceuta y Melilla.

Otro aprendizaje ha sido la gran capacidad transformadora que tiene el hecho de que una sola familia que acoja. Tanto para el entorno de acogida, como para la familia y comunidad de origen. La capacidad de transformar el mundo no depende del gobierno, de las leyes, está en cada un@ de nosotros, en nuestra valentía, en romper la comodidad. Frente al riesgo, el gran regalo de ser feliz, de ampliar la familia, de aprender a romper las reglas. Es una apuesta que siempre compartí con Miguel  Santiago y Rafa, con mis padres y estuvo inspirado por las enseñanzas de Enrique Martínez Reguera (no dejen de leer sus libros).

Gracias Moa por todo lo que nos has enseñado, por tu valentía, por tu capacidad de unir las dos orillas de este estrecho. Gracias por sumarte a esta locura de compartir, de abrir las puertas, de despeinarse en la vida. Te quiero mucho rey.

collage moa 3

 

 

 

1 comentario en “El regalo de la Hospitalidad

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s